EL SÓTANO
EL
SÓTANO
(Publicado en Microrrelatos Ilustrados Universidad de Jaén, 2025)
Aquel invierno Gutiérrez y yo compartíamos
el caserón de la rectoría. La persona que desempeñó el cargo antes que él se había marchado, aseguró con una expresión de veneración
y olvido.
-Yo me encargo ahora de los quehaceres
musicales de las parroquias y de la colegiata –murmuró entre los restos de una
dentadura oscura y maloliente.
Meses después, con ocasión de la
jubilación de Gutiérrez, una tarde el asilo envió un carromato a recogerlo. Apenas
un movimiento de cabeza le sirvió de despedida, dejando su olor rancio en los
objetos y en los cajones de los muebles. También dejó sus viejas partituras y
el pesado aro oxidado que abrazaba las llaves de las diferentes puertas de la
vivienda. Solo faltaba la del sótano.
-Está vacío, no merece la pena entrar
–gritó antes de que el carromato se perdiese entre los charcos y la niebla
fétida de la tarde.
Entonces cogí un candil, bajé a la
cueva y forcé la puerta. Cuando alumbré la estancia supe enseguida que el
anterior maestro de capilla siempre había seguido allí, con nosotros.

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